Utilice contraseñas únicas y complejas para cada cuenta online. Evite frases comunes o información personal fácil de adivinar. Una contraseña sólida debe contener una mezcla de mayúsculas, minúsculas, números y símbolos. El uso de un gestor de contraseñas de buena reputación es fundamental para almacenar y generar estas claves de forma segura.
Habilite la autenticación de dos factores (2FA) o multifactor (MFA) siempre que sea posible. Esto añade una capa extra de seguridad más allá de su contraseña. Requiere un segundo código, a menudo generado en una aplicación de su smartphone o mediante un dispositivo físico, lo que dificulta mucho el acceso no autorizado a sus cuentas críticas.
Manténgase alerta ante los intentos de phishing. Los ciberdelincuentes a menudo se hacen pasar por organizaciones legítimas en correos electrónicos o mensajes para robar credenciales. Desconfíe de enlaces sospechosos, archivos adjuntos no solicitados o cualquier comunicación que inste a una acción inmediata, especialmente con un tono de urgencia.
Realice revisiones de seguridad periódicas de sus cuentas más importantes. Verifique los inicios de sesión recientes y las actividades de la cuenta para detectar cualquier comportamiento inusual. Muchos servicios ofrecen alertas de inicio de sesión desde nuevos dispositivos, lo que puede ayudarle a detectar brechas de seguridad de inmediato.
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